miércoles, 14 de octubre de 2015

PRÓLOGO: HIJOS DE LA ANARQUÍA.

Ir cerrando todos los aspectos de la novela gráfica me está pasando factura. En aras de cuestiones más prácticas no incluiré un prólogo que le hubiera venido al pelo.
Se trata de un texto extraído del cuarto capítulo de la primera temporada de Hijos de la anarquía: "Absorción".
Por eso no se leerá en el libro, pero sí lo hareis aquí.

SOA es una serie con grandes ideas pero hilvanadas todas ellas de una manera infantil. Te deja la sensación de haber estado viendo todo el tiempo un enorme videoclip. A estas alturas no seré yo quien de clases sobre guiones de TV, pero al cesar lo que es del cesar, también regala momentos al espectador tan honestos y sinceros como este.

Espero que les llegue a la patata. Como a mí.


Palabras de John Teller a su hijo, a través del diario.

"La primera vez que leí a Emma Goldman no fué en un libro. Tenía 16 años y hacía autostop en la frontera de Nevada.
Había una leyenda pintada en un muro, en rojo. Cuando ví aquellas palabras fué como si alguien me las hubiera arrancado de dentro de la cabeza:

El anarquísmo defiende la liberación de la mente humana ante el dominio de la religión.
La liberación del cuerpo humano ante el dominio de la propiedad.
La liberación ante los grilletes y las ataduras del gobierno.
Defiende el orden social basado en la libre agrupación de los individuos.

El concepto era puro, simple, verdadero. Me inspiró. Azuzó un fuego de rebeldía pero al final, aprendí la lección que Goldman, Proudhon y los demás aprendieron: que la verdadera libertad exige sacrificios y sufrimiento.

La mayoría de los seres humanos sólo creen que quieren la libertad, pero la verdad es que anhelan la comunión del orden social, las leyes rígidas, el materialísmo. La única libertad que quiere realmente el hombre, es la libertad de sentirse cómodo."

Buenas noches, y buena suerte.

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