jueves, 20 de septiembre de 2012

VIVA LAS VEGAS. El formato.





Una de mis amigas (a la que llamaremos "señora X") se nos casa, y ha decidido hacerlo -prepárense- en LAS VEGAS. ¡A la auténtica Las Vegas! No a esa cutrada que tienen proyectado hacer en Madrid.
Es por eso que ha decidido enmarronarme encargarme el tarjetón de boda.

Llevo unos cuantos años ilustrando los tarjetones de todos los amigos que pasan por el altar, y normalmente suelo hacerlo con un cómic que cuenta cómo se conocieron.
Pues durante todo ese tiempo he aprendido una verdad universal e inmutable: que cuando le das un tarjetón a tu tía la del pueblo, le importa un comino la historia que se esconde detrás de los novios. Va a lo que de verdad le interesa: DÓNDE SE VA A COMER.
En fín, una hipocresía más de la gente hacia las bodas, pero ése es otro tema.

Hasta la fecha, todos los formatos en los que he trabajado le daban prioridad a la historia, y una vez que te la habías leído ponías la dirección del convite.
Pero en esta ocasión no pienso cometer el mismo error. Por eso os cuelgo el dibujo cutre-hecho-a-boli de arriba. Igual no se aprecia la sutilidad de estos cambios en forma de tríptico, pero os aseguro que en la opción 2 (la que he elegido) lo que más cuenta es que se vean los datos del banquete, y luego si eso, te lees la historia.

Snif.

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